Las prestaciones por maternidad

Los subsidios por maternidad abonados por las comunidades autónomas y las entidades locales gozan de exención en el Impuesto sobre la Renta. Sin embargo, las prestaciones por dicho concepto recibidas de la Seguridad Social resultan gravadas en su integridad. Ésta es, en síntesis, la doctrina que establece una resolución dictada el 2 de marzo del presente ejercicio por el Tribunal Económico-Administrativo Central (TEAC), en unificación de criterio. De esta forma se ha puesto fin, en el ámbito administrativo, a una larga controversia jurídica que no ofrecía seguridad alguna a las madres afectadas.

mujer embarazadaAunque, por ahora, la disputa continúa en la jurisdicción ordinaria. Por ejemplo, el TSJ de Madrid entiende que las dos prestaciones por maternidad están exentas, mientras que el TSJ de Andalucía considera -como el TEAC- que la Ley del IRPF no alarga el beneficio tributario a las ayudas procedentes de la Seguridad Social.

¿No supone la doctrina del TEAC un agravio comparativo, un capricho injustificable? La respuesta, como siempre, depende de los matices.

Y es precisamente en el terreno de los matices, en la labor de separar el grano de la paja, donde la interpretación legal que realiza el TEAC alcanza, al menos para mí, el punto necesario de solidez que respalda el buen juicio y la competencia profesional.

Las prestaciones de la Seguridad Social son rentas (no exentas) del trabajo. Los pagos del INSS sustituyen a las retribuciones habituales del trabajador, que ha dejado de percibir al suspenderse temporalmente la relación laboral como consecuencia del permiso de maternidad.

No es propiamente la maternidad la causa que origina la prestación económica, sino la aludida suspensión de la relación de trabajo que produce ese estado biológico. La naturaleza jurídica de la prestación a cargo de la Seguridad Social es indudablemente contributiva. Se financia precisamente a través de aportaciones previas a dicha institución, efectuadas para cubrir, llegado el caso, la contingencia de la maternidad.

Por el contrario, las prestaciones por maternidad satisfechas por las comunidades autónomas y las entidades locales carecen del mencionado rango contributivo.

Esos organismos públicos asumen por cuenta propia unos subsidios sin contraprestación, unas liberalidades a favor de sus beneficiarios en una situación -la maternidad- a la que nuestro ordenamiento dispensa una protección especial, en este caso concediéndole un trato fiscal benévolo.

Equiparar ambas prestaciones por maternidad violentaría la Ley General Tributaria. Dicha norma impide la aplicación de la analogía para extender el ámbito de los beneficios fiscales más allá de las previsiones establecidas por el legislador.

(Noticia extraída de El Mundo)

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