Prevén un nuevo esquema de suspensión de empleo que conserve parte de las bonificaciones, pero que no obligue a mantener el puesto de trabajo.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya ha dejado claro que el próximo 9 de mayo decaerá el estado de alarma en España. Una buena noticia para los ciudadanos, que verán levantadas las restricciones a la movilidad y a la interacción social, pero una pésima noticia para las empresas, que verán como el marco jurídico sobre el que descansaban los ERTE, el instrumento que ha salvado miles de empleos decae y con ellos los expedientes de fuerza mayor que les han permitido mantener el empleo en los últimos trece meses.

Por delante de todos los sectores, el turismo es el que más ha utilizado ese mecanismo y de los pocos que lo van a tener que seguir utilizándolo ante la debilidad de la demanda. Como ya los tenían firmados tras la última prórroga, hoteles, bares y restaurantes y agencias de viaje podrán mantener el empleo suspendido al casi medio millón de trabajadores que todavía no han podido ser rescatados hasta el 31 de mayo. ¿Y después?

Del ERTE al ERE

La primera duda que mantienen las hoteleras consultadas por Cinco Días es cómo será el nuevo esquema. “No sabemos si habrá que negociarlo con los sindicatos o se podrá aprobar directamente. No sabemos si la negociación tendrá que ser centralizada o por autonomías donde hay actividad. No sabemos si se va a mantener el esquema de bonificaciones ni si se levantará la obligación de mantenimiento del empleo”, recalcan desde una de las grandes hoteleras españolas, que alerta del riesgo de que estos expedientes se liguen a causas económicas o productivas. “La falta de horizonte los acabará convirtiendo en despidos colectivos”.

Desde otra gran hotelera avanzan que las conversaciones con el Ejecutivo apuntan a que la posibilidad más cercana es ligarlos a causas económicas y al mismo tiempo permitir los despidos. “La debilidad de la demanda no va a desaparecer ni en los próximos meses ni en los próximos trimestres y las empresas no pueden mantener sus plantillas paradas eternamente”, señala.

Por un lado habrá un importante colectivo de trabajadores que cumplirán los seis meses de mantenimiento del empleo desde el último ERTE y que pueden ser despedidos. De los 440.972 activos con el empleo suspendido, 192.072 corresponden a un ERTE específico (el turismo fue clasificado como una de las actividades más afectadas) y 141.045 se encuadran en un ERTE de limitacion, ligado a restricciones sanitarias que impidan el desarrollo de una actividad normal. Ambas modalidades pueden decaer sin restricciones.

Las previsiones de Exceltur apuntan al pesimismo, ya que auguran que el próximo verano podría recuperarse el 66% de la demanda de 2019, con un balance muy diferente entre turismo internacional (no llegará al 51% de los niveles precrisis) y el nacional (podría llegar al 90%).

Movilidad y vacunas

Unas cifras que solo se cumplirán si las hipótesis de movilidad (que no haya restricciones o cuarentenas) y vacunación masiva (siempre que se garantice el suministro) no sufran un nuevo parón. Para 2021, Exceltur prevé que se podría recuperar el 50% de la demanda. En una encuesta a sus 29 socios, el 67,3% preveía que la vuelta a ingresos precrisis no llegará hasta 2023 o más tarde, un porcentaje que supone 16 puntos más que la encuesta realizada en enero de 2021 o 24 puntos más que en octubre de 2020.

Un avance de lo que puede ocurrir este verano se ha producido en los expedientes por causas objetivas que habían firmado algunas compañías. De hecho, NH fue la primera gran hotelera que inauguró los despidos colectivos, con la salida de 187 trabajadores de sus servicios centrales. Todos ellos estaban en un ERTE por causas económicas. La cifra inicial era más elevada, pero el acuerdo con los sindicatos limitó las salidas a cambio de una modificación sustancial de las condiciones laborales. El hotel Palace, propiedad del fondo Archer Hotel Capital, también presentó un ERE para despedir a 152 trabajadores y una propuesta para modificar las condiciones laborales. Miguel Ángel Ortiz, responsable de hospedaje de la Federación de Servicios de CC OO en Madrid, recalca que esa propuesta puede ser tumbada por la justica, que ya obligó a retirar una modificación similar al hotel Meliá Castilla.

(Noticia extraída de Cinco Días)